De los 16 fallecidos por COVID -19 en La Paz, 13 fueron cremados en el Cementerio General

Bolivia Nueva 06/Mayo/2020

De los 16 fallecidos por COVID-19 que se registró a la fecha en el departamento de La Paz, 13 fueron cremados en el Cementerio General del municipio paceño, que equivale al 81%. El procedimiento se hace según la guía establecida por el Gobierno nacional.

La cremación es una opción que define la familia o allegados del difunto. La otra alternativa para cadáveres con el virus es la inhumación en nicho o bajo tierra, según el manual nacional.

El último reporte de ayer del Ministerio de Salud ratificó que en La Paz hay 16 decesos por COVID-19 desde que comenzó la pandemia. Ante la necesidad de cumplir con la línea correcta de seguridad sanitaria con el cadáver es que tambien otros municipios, como El Alto, optan por el servicio de cremación del Cementerio General que cuenta con dos hornos.

El costo de cremado de cuerpos en el campo santo paceño tuvo una rebaja de Bs 2.224 a 627. En este marco es que hay una serie de restricciones para operadores, funcionarios y familiares al momento de proceder con el incinerado de los restos mortales.

En primer lugar, la funeraria responsable traslada el cuerpo hasta el horno donde dos funcionarios municipales están encargados de la operación, explicó el director general ejecutivo de la Empresa Descentralizada de Cementerios de La Paz, Ariel Conitzer.

“Luego, los operarios de la funeraria, que están cubiertos con trajes de bioseguridad, sacan el cadáver, que tiene coronavirus, de una bolsa que está dentro de un ataúd. Ya a la llegada se hace un proceso de desinfección. Luego se pone el cuerpo en una camilla con ruedas y entra al horno que ya está precalentado a unos 500 grados de temperatura”, explicó el funcionario.

La incineración culmina en tres a cuatro horas, dependiendo del peso del cadáver. Al finalizar, las cenizas son entregadas a la misma funeraria, por lo que no se tiene contacto con los familiares.

Conitzer comentó que en solo un caso se entregó las cenizas a un familiar lejano, ya que se presume que los allegados también estarían con esta enfermedad y en cuarentena.

Aclaró que los trajes de bioseguridad de las personas que intervinieron en la cremación, son desechados al culminar el proceso. Asimismo, todos los ambientes, como la sala, los pasillos y el carro fúnebre son desinfectados.

“Al principio había miedo, tanto de las funerarias como del personal del propio cementerio. Pero una vez que la Dirección de Empresas ha coordinado con el Comité de Emergencias Departamental, hemos visto que todos los fallecidos de COVID-19 vienen embolsados y dentro de un ataúd y con todas las medidas de seguridad”, agregó Conitzer. Aseguró que el Cementerio General continúa con la atención de entierros en este período de emergencia sanitaria.

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