Muere Gil Imaná: Bolivia pierde a uno de sus muralistas más destacados del siglo XX

La mañana del jueves, a los 88 años, el artista plástico Gil Imaná Garrón partió en su último viaje dejando un legado imperecedero para la cultura boliviana.

Fue docente en la Escuela Superior de Bellas Artes de La Paz y la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad de Los Andes, en Venezuela.

Llevó su arte a las bienales de Sao Paulo, México, Lima, Quito, Cuenca, Córdoba, Maracaibo, Miami y Venecia, entre otras.

Estuvo casado con Inés Córdova, también artista, con quien diseñó murales que trascendieron en el tiempo.

Su trayectoria fue reconocida en 2014 con el Cóndor de Los Andes en el grado de Caballero, el más alto galardón que otorga el Gobierno.

“Yo vine desnudo y desnudo me iré. Voy a dejar todo a mi pueblo que me hizo crecer. Toda mi obra y la de Inés, mis propiedades inmuebles deseo que sean para Bolivia”, prometió, cual testamento, Gil Imaná Garrón a El Deber en 2014 y tres años después, en 2017, estampó su firma en un documento que ponía a nombre de su patria 6.843 obras de arte y un taller en pleno centro de La Paz.

Ése el legado material que dejó el artista chuquisaqueño, quien dejó este mundo a los 88 años, precisamente cuando al Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia le preparaba otro de los tantos homenajes.